Y no es necesariamente una recomendación, no creo que vería esta película más de dos veces, es sólo que la vanaglorian y -como muchas veces- no entiendo ciertamente por qué.

Del publico:

-gracias por no hacer pornopobreza

-gracias por decirnos que ellos ASÍ están bien!!!!!!!

-gracias por decirnos que las mujeres podemos hacer lo que queramos 

-gracias por otro “final diferente” para estos asuntos de la migración 

-gracias por que la foto está muy bonita… y el pueblo se ve muy bonito

Del actor Leonardo Alonso:

-fuimos 90 personas de la película en un pueblo de 50 habitantes mayormente mujeres ¡w0w! 6 eran los niños

-quizás me golpeen pero: las mujeres como que esperan a que los hombres digan o hagan algo para moverse (paráfrasis). Aquí, por ejemplo, el irse del pueblo

-muchos de los actores somos de provincia (Oaxaca, Hidalgo, Toluca, Guerrero) y entonces sabemos de la migración a La Capital. Esta ciudad, el Distrito Federal, es un monstruo

-se muestran en la película muchas festividades (religiosas), todo el tiempo hay fiestas

– se los  juro: nunca había visto a los niños tan felices

-la vida como un espiral y no como un circulo vicioso

-¡no sé porque no hemos ganado más premios!

Se escucharon comentarios de este tipo después de la proyección en el Centro cultural de España. Hice una pregunta: 

desde otras áreas como la política o la sexualidad ¿qué cambios podrían imaginar en un población con pocos hombres?

Leonardo Alonso: pues… las mujeres pueden hacer lo que quieran…. [la perorata otra vez]… espero haberte respondido.

-NO-

Hay una escena donde la mamá protagonista habla sobre el chance o no de tener una pareja sexual, regresando al punto de que casi no hay hombres:

-y para qué quiere usté a los hombres padre? esos lamentos están buenos pá nosotras

 -y me aguanto las ganas… ay comadre cuando hay carne usté está en vigilia…

Así como va el heroísmo y la libertad femenina espero que haya una segunda parte en donde alguna mujer de negocios arme un cuatito -así, no más con unas cortina en vez de puerta- donde llevé a unos gigolós, prostitutos; o en todo caso estimuladores y juguetes sexuales para mujeres. Digo, por aquello de aguantarse. La sexualidad es un medidor de las libertades y limites de uno y de ese uno en una sociedad; serviría también para darle largar a la venganza (de las esposas, de Dios) sobre los hombres que quisieron irse en busca de algo mejor a los EUA,  incluyendo a las gringas y chicanas.

En lo político, sería el colmo que habiendo tantas mujeres siguieran los hombres con el poder de decisión.

Estás eran algunas posibles imaginerías que me hicieron preguntar y que preguntó en todo caso a quien vea la pelí.  

 

 

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