¿?

(Carlos Hahn)

¿Arrogante: adj. Altanero, soberbio? No.

¿Soberbia: f. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás? No.

¿Altivez: f. Orgullo, soberbia? ¿? Supongo que no.

¿Petulancia: f. Vana y exagerada presunción? siguiente

¿Presumir: intr. Dicho de una persona: Vanagloriarse, tener alto concepto de sí misma? Tampoco.

 ¿Jactancia: f. Alabanza propia, desordenada y presuntuosa? Lo mismo de arriba. No.

No encuentro palabra que justifique mi culpa, supongo que Carlos Hanh tiene parte de la responsabilidad en esta situación confusa.

Ya había visto la exposición: México hecho a mano, antes de que él viniera; puse en práctica está habilidad del mexicano para ajustar las palabras y darles un nuevo sentido, en ese momento yo pensé: Más que con las manos, este México parece estar hecho con las patas!! (Conteniéndome de no referenciar a otra parte del cuerpo).

¿Será verdad que los mexicanos somos reconocidos el  humor cómico-critico ? Según Lolita Castelán y yo, sí, de ejemplo sirve la serie fotográfica de Abel Gastón Saldaña: Revolución y consumo. Entonces ¿por qué seguir fotografiando al mexicano como charro? El que come y come tortillas, y dulces de color rosa mexicano…. Aquel que por amor mete las manos en la artesanía ¿para qué? !si acá en la ciudad se regatea!

Mi remordimiento por creerme altiva ante el trabajo de Carlos Hanh se evapora ante una declaración: un libro (México hecho a mano) ilustrado con fotografías que alcanzan la categoría de obras de arte. No sé quien dijo esto pero vaya que a dado a Carlos  su respaldo ególatra. Hahn está preparando un nuevo proyecto en el que pretende formar, a base de fotografías, mosaicos de hasta 50 metros de altura que reflejen a distancia una sola imagen y desde cerca varias de ellas. 

Cuando lo vi emocionado frente a la computadora, picándole a los filtros “artísticos” de photoshop recordé mis primeras experiencias con el programa, y ¡si! Yo también jugué con sus aplicaciones para cubrir los defectos de mi camarita ¿pero él? No sufre de tales problemas pixelisticos, lo que me hizo deducir que en fondo no había malicia en su persona, sino ingenuidad. ¿Es mi soberbia la que me permite hablar sobre la ingenuidad de Carlos Hanh? Aunque finalmente él también se puso de pechito al despedirse con algo como: No sé bien porque me invitaron…

 

 

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