¿para qué escuchar la vida amorosa de un extraño?:

¿Para pasar el rato? ¿Por qué no hay de otra? ¿Cómo distracción de tanta crisis? ¿Para recordar, fantasear o comparar? ¿El voyeur es aprendizaje, o al contrario? Tal vez todo lo anterior al mismo tiempo.

Salvador Frausto Crotte, investigador y periodista quien ha enseñado Como contar un cuento de la historia real nos ejemplifica la importancia de moverse… entre faldas.

Si Salvador se anunciara en la sección de “servicios” de El Gráfico posiblemente, la intensidad que ofrece, defraudaría a muchas pues su brío está en la honestidad. Ojo: es esa honestidad que un hombre en plenitud entiende. Usted decide. Pensándolo bien, también él podría anunciarse como: open mind, aguantador, garantizado ¡regresarás! Como dije antes, usted decide.

Los detalles dan buen sabor  a la vida, pueden ser un buen aderezo cuando se mira en retrospectiva por mínimos que sean y pareciera que salvador tiene una ortografía femenina con las vocales A, E, I: Vanessa, Melanie, Mariela, Melina. Hasta su hija pequeña, María, entró en la norma. Sofía – su hija mayor- es sólo variabilidad amorosa.

Otra particularidad en su trayectoria amorosa: todas guapas (lo que eso signifique). Si es un hombre que sabe moverse en la noche con un vaso de whisky en la mano, y además es periodista, no sorprendería que bastantes majas se le acercasen por doquier aunque sea para amenizar la velada. Eso sí, con un buen rímel para aguantar toda la noche.

Si tanto se ha hablado de los movimientos amorosos del seductor de voz rasposa ¿Por qué, sonrojado, se detuvo en las preguntas de verdaderos movimientos físicos? Le pregunté:

Entre tantas mujeres ¿Qué te ha sorprendido de ti mismo? ¿Eres más flexible, romántico, o extravagante de lo que creías? Fin de la entrevista – contesto sonriente, muy nervioso. Con tanta hormona ¿por qué no hacer alarde de la buena condición física que la experiencia le ha dado?

Soy egoísta, Salvador se dice a sí mismo. Es parte de su personalidad y reconoce que esta característica ha iniciado/terminado varias relaciones. Ser más egoísta hacia ellas cuando el tiempo se va ¡ser madre es lo que quiere!; ser menos egoísta y aceptar ¡es lo que ella necesita! Finalmente el nacimiento de una hija para complacer la maternidad de una mujer quien todo lo tenía, implica mucho más la sensibilidad, la propensión natural del hombre a dejarse llevar por los afectos de humanidad y ternura.  Témoris Grecko, amigo de Salvador y empático a esta conducta, explica:

“Tal vez aceptarse egoísta se deba a la necesidad de no decepcionar, no dar ilusiones… aunado al hartazgo de quienes desean cambiar lo que somos. Entonces, es preferible presentarse con todo y los defectos… dudo que Salvador llegué solo a ser viejo -como él mismo predice- seguro estará acompañado, aunque tampoco creo que lo haga con el amor de su vida, sino con el amor en turno…”

Mantenerse como individuos dentro una relación se escucha lógico a pesar de que pocos lo hacen. El galán de esta historia lo intenta pues no pretende amalgamarse con alguien de esa manera, allí todos diluidos NO. Una hija en común parece ser la mejor forma para unirse de por vida. Así que él quiere ser él y que ella sea ella, este egoísmo es más respeto que indiferencia.[1]


Salvador se ha mantenido firme cuando se debe y flexible cuando se puede ¿para qué terminar, tajante, una relación si nadie sabe las vueltas que da la vida?  Así como Melanie y Vanessa han estado a la vuelta del camino, entrando y saliendo por diferentes curvas; Melina y Mariela permanecerán intercalando sus vidas con Salvador debido a las niñas, Sofía y María respectivamente. Niñas a quienes su papá tendrá que vacunar de hombres egoístas y seductores como él, pero también como Salvador dice: a dar amor.

No es que aquí se pretenda ofrecerlo, no, él lo hace bien. Es sólo que el moverse de un lado al otro, la necesidad de observar, escuchar y conversar, es lo que deberíamos aprender de alguien que superficialmente podría encasillársele de mujeriego. Saber qué es lo que se quiere o a dónde llegar, para alguien como Salvador podría ser la muestra táctil de la inteligencia en movimiento. 

Entre faldas, en la otredad, Salvador Frausto Crotte ha definido su vida: hoy no está interesado una casa de paredes blancas, con un perro, dos carros y una esposa esperando en la puerta. La posición del misionero también entra en la rutina. Seguro ¡qué flojera! Estar definido involucra también aceptar y emocionarse al imaginar las mujeres que aún faltan, las palabras por leer y las páginas por escribir. Todo lo que habrá que enseñar y aprender del agua de la vida: el whisky. ¡Salud!

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[1] Cabe hacer la siguiente anotación por innecesario que parezca. Salvador Frausto tiene 38 años y Témoris 39, los dos en la plenitud de sus vidas. Saludables, viriles, trabajando en lo que quieren, socialmente atractivos, expectantes a las bondades de la vida. De este contexto surgen sus conceptos de egoísmo, es decir, éstos  cambian según pasa el tiempo ¡ah que ingenuo era cuando tenía 15, 26, 37, 48, 59! 


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