Esquema del cuerpo según la confianza.

Confianza que puede derivar en dos caminos, irónicamente, contrarios:

1.- Es aquella esperanza firme que se tiene de alguien o algo. De la que se valen las religiones.

2.- Seguridad que alguien tiene en sí mismo -en alguien o algo-. Aquella que en algún momento permite el avance de la ciencia. Cuando se cuestiona- pacta-cuestiona-pacta lo aprendido.

 ¿En cuál de ellos tener más confianza?… no sé sabe.

En la situación de México, pareciera que el cuerpo: social, político, emocional, espiritual, cultural, sexual, fisiológico, laboral, económico, institucional; necesita de ambas confianzas. Una ya no es suficiente. Por lo cual el esquema necesita dividirse en confianza #1(fe) y confianza #2(predicción), entendiendo que si ambos esquemas se cumplieran, entonces la muerte vendría por pura naturaleza.

Veamos.

Confianza #1.

Partes del cuerpo en las cuales se confía -religiosamente- que dios salvará pues el desgaste, mal uso, descuido, genética, podrían causar mi muerte.

Son aquellos órganos o fragmentos que en algún momento dado permitirían la extensión de “otro” cuerpo dentro el mío, es decir, se solicitarían para ser trasplantados.



Confianza #2.

Partes del cuerpo que, según su comportamiento durante 26 años, han brindado bienestar o por lo menos no malestares médicos considerables. Aquellas partes que permitiría extender mi cuerpo en otro después (¡claro!) de firmar la tarjeta: vivir es compartir.

Sin embargo ¿dónde y cómo entra la razón?… En el tiempo quizás. Ambos esquemas pretenden, intrínsecamente,  responder lo siguiente: 

   ¿cuánto se extiende el cuerpo?

¿qué es un cuerpo normal?

¿qué es un cuerpo sano?

¿cuál es la diferencia entre EL cuerpo y el mio?

¿quién puede ejercer sobre él?

¿cuáles son los elementos de identidad?

el ADN … ¡a guevo!




Advertisements