Es por esto que yo seré, hoy La Tololota y ustedes “Los Tololotes”. Eso sí, nada de copiar los prejuicios del otro. Cada quien los propios, rásquenle.

 

Entonces, listos para opinar, les cuento porque estoy aquí.

Resulta que Espergencia a los treinta, sus quince años festejó (¡Patrañas! A esa le hecho mínimo cuarenta y dos). Recién su madre, casi su gemela, a la menopausia entró… de su padre, desde la fiesta, sabrá Dios!

Y que de rosa se viste (¡nooooooooo!) y así, rosadita, bajó por mis escaleras Espergencia, justo como lo soñó (me consta…lo del sueño, digo). La Leonor que trae quince muchachas y Sofanor se trajo los galanes de allá de la Escandón (¡Híjole! A estos púbers les toca hasta de a dos)

¡Tú no te preocupes! le Espergencia me recomendó (Nadie quiso bailar el vals, puro arrímese p’aca, de cachete ¡ya lo imaginaba yo!)

El día del baile llegó y la vecindad se llenó (que se me hace que del baño no saldré, y sí, acarree y acarree cubetas con agua me la pasé) ¡Ay, Espergencia, por Dios, pareces un querubín! ¡Huy, que rodillas tan prietas, échate saliva, no salgas así!

Don Melquíades Escamilla la danza inició, bailarín reconocido en todas las fiestas de callejón ¡Cómo no! (si contáramos todo lo que se saboreó, a cuantas chavitas se bailó ¡ufff!… a mi no me consta, pero si, alguna vez me invitó).

Y después el Cateto y la Espergencia siguieron el vals y ahí van las damas de la mano de su chambelán (este Cateto, de verás que de teto no tiene ni un pelo. Ya bien medidita a la Espergencia se conquistó. Así son estos hombres: ni tan guapos ni tan educados pero, eso sí, con labia, con una lengua… divina. Del pago correspondiente, mejor ni hablar; ya la ingenua se enterará).

La mamá lloraba entre bochorno y bochorno. Reía, suspiraba, animaba, criticaba, se quejaba y se volvía a emocionar, mientras le decía a la señito Piedad: No dirán que la niña no fue presentada con la sociedad. Lo mejor, lo mejorcito, del barrio de Bondojo citamos aquí ¿Cómo la ve? (Espergencia mamá bien que sabía a quién presumir, con la cara de chismosa de la señito Piedad no había pierde, pues bien sabrá difundir. ¡Ah! Pero que no vea de cerquita el vestido pues la misma mamá lo cosió; y no es por criticar ¡no! Pero total, Espirgencia, al fin de año se podía esperar).

Túpale, maistro Nabor! échele sal y sabor! ¡Ay, que figuras tan lindas! ¡Miren a ese bruto, ya se equivocó!

Ya el güero se asomaba, adiós luna llena; y no mas los invitados no desalojaban, risas y carcajadas en verdad como de hienas. – No es que los corra muchachos, ya váyanse enfriando, que me voy a acostar (y por andar anunciando, que la festejada a mi cuarto se fue a encerrar). ¡Na nais! Ni a la música ni a la comedera le iban a parar.

Ustedes, Tololotes, prejuiciosa me creerán pero ya yo lo sabía, de esta fiesta me arrepentiría. La quinceañera baile y baile reggeton (¡perrea mami perrea!) Ya me lo habían advertido los vecinos: a la Espergencia y a su banda, no los dejes entrar.

¿Y cómo es que terminé afuera? ¿Cómo jijos me cargaron si los padrinos nomás se contoneaban? Ya ustedes dirán: ¡ah, que la Tololota tan juiciosa! pero yo sabía que tarde o temprano empezaría, entre tanto borracho mala copa, la balacera. Yo tan buena persona, tan estudiada, tan guapa… esta vez no falle. Bien me dijo Don Melquiades: uste confíe en sus presentimientos, que por algo su corazónzote ¡hasta se ve por el brasiere!

¡Ah pero noooo! que por no ser prejuiciosa mi patio les brindé y no más vean la hora…. Que las botellas y hasta la vacha enterradas en las plantitas, que la vomitada por la ventana; que el mariachi, el reeee-calentado, en mi recamará, ya ni la friega Espergencia ¡Al hotel del esquina se hubieran largado!

No más ya no le sigo pues seguro ustedes mis queridos Tololotes, de prejuiciosa y de amargosa no me bajarán, eso sí les digo: con los mismos ojos de pistola, de recelo y hasta de envidia, con lo que veo a la Espergencia, ustedes seguro me verán.

La ivo – feat – Chava Flores

http://www.youtube.com/watch?v=GBx0zD7RgVI

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